A poco más de dos horas de Santiago, el Valle de Colchagua se ha convertido en uno de los destinos nupciales más codiciados de Chile. Sus viñedos de clase mundial, sus casonas coloniales restauradas y su gastronomía de autor crean el contexto ideal para una boda que marque la diferencia.
Por qué Colchagua es especial
No es solo el paisaje — aunque los viñedos ondulantes con la Cordillera al fondo son difíciles de superar. Es la concentración de infraestructura de alta gama en un radio pequeño: bodegas con salones privados, hoteles boutique, y una tradición de hospitalidad que se siente en cada detalle.
Viña Montes
Diseñada con principios de feng shui, la bodega de Montes en Apalta tiene una arquitectura impresionante y espacios para eventos de hasta 200 personas. Las vistas desde sus terrazas son cinematográficas.
Viña Casa Silva
Una de las familias más antiguas del vino chileno. Sus instalaciones en San Fernando incluyen una cancha de polo, jardines históricos y una hospitalidad que pocas bodegas del mundo pueden igualar.
La logística
Reserva con al menos 12 meses de anticipación para fechas de fin de semana. Gestiona el transporte de invitados desde Santiago. El alojamiento en Santa Cruz es limitado en temporada alta; muchos novios reservan el hotel completo para sus invitados.