Los invitados pasan la mayor parte de la recepción sentados en sus mesas. La decoración de esos espacios — los centros, la vajilla, la mantelería — crea la atmósfera que van a respirar durante horas.
El centro de mesa: la pieza ancla
Hay dos filosofías: el centro alto y dramático (arreglos florales que superan el metro de altura, que permiten conversar sin obstáculos visuales) versus el centro bajo y abundante (más íntimo, a nivel de mesa). Ambas tienen sus virtudes según el estilo de la boda.
La tendencia del centro no floral
Velas en diferentes alturas, ramas secas con luces LED, libros antiguos apilados, terrarios de suculentas. Los centros no florales son muchas veces más económicos y pueden ser igual de impactantes.
Mantelería: el fondo importa
Lino natural para bodas rústicas, satén para bodas formales, macramé para estilos bohemios. El color debe complementar la paleta general sin competir con las flores.
Iluminación de mesa
Las velas son insuperables para crear atmósfera cálida. Votivas entre las flores, candelabros altos en el centro y guirnaldas sobre las mesas transforman el ambiente cuando se apagan las luces principales.
Los nombres de mesa
En lugar de números, muchas parejas nombran sus mesas con destinos que aman, películas favoritas o años importantes de su historia. Es un detalle pequeño que los invitados notan y aprecian.